sábado, 2 de febrero de 2019



¿QUIÉN DEBE GOBERNARNOS?

Esta pregunta se la plantearon Sócrates y Platón hace 2.400 años y todavía la humanidad no ha encontrado la respuesta correcta. La única luz que se tiene es que rara vez los gobernantes están por encima del término medio, ya sea moral o intelectualmente, por lo que en política siempre debemos prepararnos para lo peor
La realidad es que los políticos son necesarios y la democracia necesita de ellos para que la dirijan. La sociedad civil puede darse por satisfecha si los candidatos que aspiran a la presidencia de la República cumplen como mínimo con las siguientes cuatro virtudes.
1.    Tener modestia intelectual
2.    No hacerse pasar por profeta
3.    Cuidarse de la opinión pública
4.    Actuar con ética
Estas cuatro cualidades pueden marcar la diferencia para tener una campaña de altura y un buen eventual gobierno. Se convierte en un deber de todo elector poder discernir entre el político que navega con bandera falsa y el estadista ético, modesto, racional y creador de opinión pública.
MARKETING POLÍTICO Y CAMPAÑA ELECTORAL.
En una campaña electoral se movilizan vastos recursos y se generan enormes esperanzas. El destino de un proyecto político no es banal. Compromete la vida cotidiana de millones de personas que conforman un país. Lo que está en juego impone que se traten las campañas electorales con profesionalismo y respeto.
El Marketing Político es la respuesta profesional a las preguntas complejas que plantea toda campaña. Estas respuestas hacen la diferencia entre proyectos que se aplican y cambian la fisonomía de los países, o intentos frustrados y fugaces que desaparecen entre una elección y la siguiente.
¿POR QUÉ Y PARA QUÉ HACER MARKETING POLÍTICO?

El marketing político ha recibido numerosas críticas, especialmente en los últimos tiempos. Ello se debe al mal uso que se ha hecho del mismo y al poco
conocimiento que se tiene de él. Sin embargo, su correcta aplicación presenta
grandes ventajas para las Organizaciones Políticas y para la sociedad en su conjunto y justifica, por sí mismo, su uso. Entre otras razones, el marketing político presenta las siguientes ventajas:
-       Permite la creación de nuevas ideas. El marketing político es más que la promoción de un candidato en periodo electoral. Parte del conocimiento del electorado y del diagnóstico de sus necesidades mediante la utilización de técnicas de investigación (encuestas, estudios de opinión pública y análisis estadísticos, etc.) que permitan conocer cuáles son esas necesidades y cómo éstas cambian a lo largo del tiempo. Sólo de este modo, pueden generarse nuevas ideas o adaptar las ya existentes a los cambios de necesidades de la sociedad.

-       El fin del marketing político debería ser que el ciudadano participe de la política y alcanzar un fin que, en este caso, es un mejor gobierno. A pesar de que en muchos casos la ciudadanía encuentra la política lejana de su realidad y por ello se involucra poco en la misma, la aplicación del marketing político debería facilitar esa relación de modo que el ciudadano participara activamente en el gobierno de su ciudad o región.


-       Acercar ideas del partido al ciudadano. Sólo si se aplican técnicas de marketing político se podrán aproximar las ideas de los electores con las de       las Organizaciones Políticas. De cualquier otro modo, la distancia que exista entre ambos puede   ser demasiado grande, alejando la política de la realidad social.

-       Mejorar el contacto entre líderes electos y su electorado para alcanzar así un mejor gobierno. El marketing político no concluye con las elecciones, sino que es un proceso a largo plazo que debe facilitar que el contacto entre los ciudadanos y los gobernantes se mantenga a lo largo de todo el proceso de gobierno, incluso si la Organización Política está en la oposición.

-       Formular e implementar de la manera más eficaz posible una estrategia electoral. El marketing político debe hacerse de forma estratégica a largo plazo, partiendo de un análisis detallado de la situación y del mercado objetivo, para determinar cuáles serán las estrategias, los objetivos y los planes de acción que se deben desarrollar para alcanzar los objetivos de la Organización Política y de la sociedad en su conjunto.